Un Viaje llamado Coaching

¡¡Rediseña tu Presente, para conseguir tu Futuro!!

jueves, 11 de agosto de 2011

La Felicidad es un trayecto


Un hombre de negocios de vacaciones, estaba en el muelle de un pueblecito caribeño cuando llegó un pequeño bote con un pescador. Dentro del bote había varios peces de buen tamaño.
El empresario elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó si había tardado mucho en conseguir aquella pesca. El pescador respondió que muy poco tiempo.
El empresario volvió a preguntar porqué no permanecía más tiempo y sacaba mas pescado. El pescador le dijo que tenía suficiente para satisfacer las necesidades de su familia, a lo que el empresario volvió a preguntar ¿Y qué hace usted con el resto de su tiempo?
El pescador dijo, "duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, echo la siesta con mi señora María, voy por las noches al pueblo donde tomo alguna copa y veo a mis amigos, tengo una vida "placentera y ocupada".
El empresario le replicó, vera, buen hombre, yo podría ayudarle.Debería emplear mas tiempo en la pesca y con los ingresos demás, comprar un barco mas grande, con los ingresos del barco mas grande podría comprar varios barcos y eventualmente tendría una flota de barcos pesqueros.
En vez de vender el pescado a un intermediario lo podría hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir su propia procesadora. Debería controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Debería salir de este pequeño pueblo e ir a La Capital, donde manejaría su empresa en expansión.
El pescador entonces le preguntó, - ¿Pero, cuánto tiempo tardaría todo eso? A lo cual el empresario le respondió, "quizás entre 15 y 20 años"."¿y luego que?"El americano se río y dijo que esa era la mejor parte. "Cuando llegase la hora podría vender las acciones de su empresa. Se volverá rico, tendrá muchos millones."Ahhh, muchos millones. ..y; ¿luego que?" Dijo el empresario. "Con todo eso se puede retirar. Mudarse a un pueblecito en la costa donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, ocuparse de sus hijos, echarse la siesta con su mujer, acercarse por las noches al pueblo para tomar algo y hablar con los amigos".
El pescador respondió: "¿Y no es eso lo que tengo ya?"La felicidad, es un trayecto, no un destino.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Optimismo


¿Provocación? ¿Engaño? ¿Supervivencia?
La gente ha dado muestras siempre de un optimismo exagerado que la ha ayudado a soportar y superar las peores condiciones imaginables.
El optimismo lo podemos definir como una característica disposicional de personalidad, que media entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos. Es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo.
El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades. Y quisiera resaltar esta última frase, ya que si empleáramos todo nuestro esfuerzo en buscar alternativas que puedan configurarse como soluciones, otra vida tendríamos todos.
En general, parece que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, a ser más perseverantes y exitoso e, incluso, a tener mejor estado de salud física. De hecho, uno de los resultados más consistentes en la literatura científica es que aquellas personas que poseen altos niveles de optimismo y esperanza (ambos tienen que ver con la expectativa de resultados positivos en el futuro y con la creencia en la propia capacidad de alcanzar metas) tienden a salir fortalecidos y a encontrar beneficio en situaciones traumáticas y estresantes.
La investigadora estadounidense Carol Dweck, también opina que el optimismo puede aprenderse. Considera que el optimismo está al alcance de todos con sólo adoptar lo que ella define como “mentalidad del cambio”. Tener conciencia de que somos personas cambiantes, que crecemos cada vez que nos arriesgamos a aprender algo nuevo y que el optimismo incrementa cuando uno se da cuenta de que es dueño de su destino. No es algo “innato”, que se “nace o no” con esa actitud, sino que puede “aprenderse”, como cualquier otra actitud.
¿Qué quieres cambiar hoy en tus pensamientos que te favorezcan en el optimismo? Recuerda que siempre puedes pedir ayuda.

Expectativas


La sociedad actual se ha convertido en un gran teatro. Hemos sido educados para comportarnos y actuar de una determinada manera, en vez de mostrarnos auténticos, honestos y libres. El ser coherentes con lo que en realidad somos y sentimos, es difícil de encontrar.
Recientemente, me decía uno de mis coachées, que no sabía muy bien qué quería o deseaba él. Se había acostumbrado tanto a cumplir las expectativas de la familia, los amigos, la sociedad…. Que al hacerle la pregunta, me dijo: . Solemos llevar una máscara puesta y con ella interpretamos a un personaje que es del agrado de los demás. Esta careta nos permite sentirnos más cómodos y seguros, sin embargo, con el tiempo, el precio a pagar es alto. Es la desconexión de nuestra verdadera esencia. Y en algunos casos, de tanto llevar una máscara puesta, nos olvidamos de quiénes éramos antes de ponérnosla.
Ayer, al formularle la misma pregunta, y ya pasados unos días, me dijo: .
Erich Fromm hablaba de la “patología de la normalidad”, sutil enfermedad que consiste en creer que…las cosas que la sociedad considera "normal" son lo "bueno" y lo "correcto" para cada uno de nosotros, por más que vaya en contra de nuestra verdadera naturaleza.
La autenticidad, el estar fuera de la norma, se considera mal visto, inapropiado, no exitoso, sin embargo, olvidamos que para cada uno de nosotros el éxito se entiende de forma diferente.
¿Qué deseo tienes tú?
¿Qué quieres conseguir tú?
¿Qué es bueno para ti?

lunes, 25 de julio de 2011

Serendipia


“Lo que importa verdaderamente no son los objetivos que nos marcamos, sino los caminos para lograrlos” (Peter Bamm)

Una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. Cuando se habla de serendipia, uno de los ejemplos más citados es el de sir Alexander Fleming. Su interés era, el tratamiento de las infecciones producidas por las heridas, así que...., cultivaba bacterias para estudiarlas. Un día, al volver de unas vacaciones, Fleming observó sorprendido que en una pila de placas olvidadas, donde había estado cultivando una bacteria, había crecido también un hongo en el lugar donde se había inhibido el crecimiento de la bacteria. Podría haber pensado que sus placas se habían estropeado y tirarlas, dado que no era lo que esperaba, sin embargo, lo vió como algo curioso y lo estudió. Resultó que el hongo fabricaba una sustancia que producía la muerte de la bacteria; como el hongo pertenecía a la especie Penicillium, Fleming estableció que la sustancia sería denominada penicilina.

Aunque no seamos científicos, sí tenemos unos objetivos, y quizá cuando vamos hacia ellos podemos realizar descubrimientos casuales que sean mucho más interesantes que nuestros propios objetivos.

¿¿Qué descubrimiento casual hemos hecho hoy, en ese caminar hacia nuestros objetivos??

sábado, 23 de julio de 2011

Ayudar, Ayudarse, Ayudarnos


Sólo cuando un grupo de personas siente entusiasmo por un proyecto y todo el mundo se involucra en el mismo puede hablarse de un equipo.
Lograr que toda la organización funcione al unísono exige reconocer lo que cada uno puede aportar, y ser capaz de entenderlo y respetarlo, tanto en los momento buenos como en los menos buenos. Para ello, y ya desde el proceso de selección debe ser, en términos generales, riguroso, con una dinámica de integración y socialización que sea beneficioso para todos. Además, y en eso quiero centrarme ahora, no limitarnos a mimetizar lo que los demás hacen, sino a ser innovadores. Para ello, es fundamental contar con la sabiduría acumulada de los profesionales que ya están dentro del equipo, y tratando a sus poseedores de manera adecuada. Así logramos tres objetivos: primero, que el conocimiento vaya fluyendo de generación en generación; segundo, que los más jóvenes tengan confianza en una organización que no deja tirada a las personas cuando éstas se hacen mayores; y tercero, que el conocimiento fluya en ambas direcciones y la capacidad de adaptación e innovación se retroalimente.

Contar con profesionales de gran experiencia no Sólo significa que tengan más edad, sino que sepan aportar un valor añadido en conocimiento, apertura, disponibilidad y generosidad. Quienes, entonces o ahora, desatienden a esta cuestión, pronto se tornan residuales en su sector...

Ayudar, Ayudarse, Ayudarnos